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Message from Fr. Marca

Dear parishioners, When we pay attention to our reality we see that this advanced and technologically hyperconnected society has generated a variety of wolves, some in sheep's clothing, that stalk the lives of adolescents, young people and also adults. I think of that wolf of consumerist individualism, with all its attractive offer of leisure and consumption, which permanently generates needs that fill us with as many things as they can, leaving us empty and hollow inside. I think about the depersonalization of our relationships, which occurs when we focus on appearance, on banality, on a permanent publication of intimacy and on a posturing that can create an image of ourselves that does not correspond to what we are, of who we are inside. This wolf threatens us by generating in us a weak personality, with very little tolerance for failure, emotionally very dependent on the "likes" of others, excessively focused on appearances and image. I think, finally, of the wolf of violence, which takes different forms, not always physical, but which brings out the worst in ourselves and our bad mood in a context of stress, saturation of things, lack of time to take care of ourselves. and to take care of people. Before these wolves that prowl in society, the figure of Jesus as the Good Shepherd emerges this Sunday. The same Jesus who told stories about God and walked through Galilee to meet and share life with people. The same Jesus who from a mountain proposed a surprising path of happiness to which we should return again and again to contrast it with our lives, today reminds us that he loves us just as we are and that he is willing to give his life for us. He invites us to come to him to experience his closeness, his peace that regenerates from within and helps us live and build our house on rock. He does not judge by appearances, but invites us to look inside ourselves and experience that forgiveness that heals any wound produced by life. He calls us to unity and to generate an authentic fraternity in which we truly care for each other, with sincerity, generosity, discovering that there is more joy in giving than in receiving. On this Good Shepherd Sunday, we are asked to pray especially for those we have received and for those who may be being called to the priesthood. Vocational people to follow the model of Jesus in caring for people and being teachers of the Word, ministers of the sacraments and guides of the community. Shepherds of flesh and blood, stalked like everyone else by so many wolves, but who must show through their union with the only Good Shepherd, a credible and authentic life that invites testimony. Happy Sunday!
 
Muy apreciados feligreses. Cuando presto atención a nuestra realidad vemos que esta sociedad avanzada y tecnológicamente hiperco- nectada, ha generado una variedad de lobos, algunos con piel de cordero, que acechan la vida de adolescentes, jóvenes y también adultos. Pienso en ese lobo del individualismo consumista, con toda su atractiva oferta de ocio y de consumo, que genera permanentemente necesidades que nos llenan tanto de cosas, como pueden dejamos vacíos y huecos por dentro. Pienso en la despersonalización progresiva de nuestras relaciones, que se produce cuando nos volcamos en la apariencia, en la banalidad, en una publicación permanente de la intimidad y en un postureo que puede llegar a crear una imagen de nosotros mismos que no se corresponde con lo que somos por dentro. Este lobo nos amenaza generando en nosotros una personalidad débil, con muy poca tolerancia al fracaso, emo- tivamente muy dependiente de los «me gusta» de los demás, excesivamente centrada en las apariencias y en la imagen. Pienso, por último, en el lobo de la violencia, que adopta diferentes formas no siempre físicas, pero que saca o peor de nosotros mismos y de nuestro mal humor en un contexto de estrés, de saturación de cosas, de falta de tiempo para cuidamos y para cuidar a las personas. Ante todos estos lobos que rondan en esta sociedad avanzada, emerge en este domingo la figura de Jesús como Buen Pastor. El mismo Jesús que narraba historias para hablar de Dios y caminaba por Galilea para encontrarse y compartir vida con las personas. El mismo Jesús que desde un monte nos propuso un sorprendente camino de felicidad al que nos convendría volver una y otra vez para contrastarlo con nuestra vida, hoy nos recuerda que nos quiere tal y como somos y que está dispuesto a dar la vida por nosotros. Él nos invita a acudir a él para experimentar su cercanía, su consuelo en los momentos de agobio, su paz que regenera por dentro y que nos ayuda a vivir y a construir nuestra casa sobre roca. Él no juzga por las apariencias, sino que nos invita a mirar en nuestro interior y a experimentar ahí ese perdón que sana cualquier herida producida por la vida. Él nos llama a la unidad y a generar una fraternidad auténtica en la que nos cuidemos de verdad los unos de los otros, con sinceridad, generosidad, descubriendo que hay más alegría en dar que en recibir. En este domingo del Buen Pastor, se nos pide que recemos especialmente por los que hemos recibido y por los que pueden estar siendo llamados a esa vocación especial al sacerdocio. Personas vocacionales a seguir el modelo de Jesús en el cuidado de las personas y en ser maestros de la Palabra, ministros de los sacramentos y guías de la comunidad. Pastores de carne y hueso, acechados como todos, por tantos lobos, pero que deben transparentar por su unión con el único Buen Pastor, una vida creíble y auténtica y que invite al testimonio.
 
4/21/2024
 
 

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